Bitcoin se mantuvo cerca de los $64,000 esta semana, resistiendo a una Reserva Federal agresiva, ataques con misiles de Irán y un aumento del 8% en el petróleo. Las mismas fuerzas golpearon a los mercados tradicionales: el Dow Jones Industrial Average cayó un 2.2% y el Nasdaq alcanzó un mínimo de tres meses. Esta divergencia está atrayendo la atención sobre la capacidad de las criptomonedas para absorber shocks macroeconómicos que sacuden a las acciones.
Lo que golpeó a las acciones
La última señal de la Fed —que no ha terminado de subir las tasas— asustó a los inversores ya nerviosos. Luego llegaron las noticias de los ataques con misiles de Irán, que elevaron los precios del petróleo un 8% en una sola sesión. Esa combinación es una receta clásica para un movimiento de aversión al riesgo, y las acciones respondieron en consecuencia. La caída del 2.2% del Dow y el descenso del Nasdaq a un mínimo de tres meses reflejan una venta generalizada en todos los sectores.
Por qué Bitcoin no se movió
La acción del precio de Bitcoin cuenta una historia diferente. La criptomoneda más grande apenas se inmutó, manteniéndose alrededor de los $64,000. Esto es notable dado que las criptomonedas a menudo se agrupan con los activos de riesgo. Algunos operadores señalan una creciente base de tenedores a largo plazo que no se dejan sacudir fácilmente por los titulares macroeconómicos. Otros notan que la correlación de Bitcoin con las acciones ha sido inconsistente este año, y los datos de esta semana refuerzan ese patrón.
El shock petrolero y sus efectos secundarios
El aumento del 8% en los precios del crudo es la consecuencia más inmediata de los ataques iraníes. Los costos energéticos más altos alimentan la inflación, lo que a su vez fortalece el argumento para que la Fed mantenga las tasas elevadas. Esto es un lastre para las acciones de crecimiento y los activos especulativos. Pero la oferta de Bitcoin es fija, y su narrativa como reserva de valor no soberana puede estar ganando tracción precisamente cuando el riesgo geopolítico se intensifica.
La próxima reunión de la Fed es en septiembre, y los mercados ahora descuentan una mayor probabilidad de otra subida de tipos. Mientras tanto, la situación en Oriente Medio sigue siendo cambiante. Si el petróleo se mantiene elevado y la Fed se mantiene agresiva, las acciones podrían enfrentar más presión. La resiliencia de Bitcoin será puesta a prueba nuevamente. Si el conflicto se intensifica aún más, la pregunta abierta para la próxima semana es si podrá mantener los $64,000.




