Una ola récord de ataques con drones golpeó Moscú en la madrugada del jueves, matando a tres personas y obligando al cierre de los principales aeropuertos y una refinería clave. Estos ataques representan la mayor ofensiva con drones contra la capital rusa desde el inicio de la guerra en Ucrania y generan nuevas preocupaciones sobre la estabilidad en los mercados energéticos globales.
El saldo del ataque
Tres civiles fueron confirmados muertos en los ataques, que tuvieron como objetivo múltiples distritos de Moscú. El tráfico aéreo quedó paralizado cuando las autoridades cerraron tres aeropuertos —Sheremétievo, Vnúkovo y Domodédovo— durante varias horas. Una refinería en las afueras de la ciudad también suspendió operaciones después de que cayeran escombros en sus instalaciones. Ningún grupo reclamó inmediatamente la responsabilidad, pero funcionarios ucranianos han descrito en el pasado ataques similares como represalias por los bombardeos rusos contra infraestructura civil.
Consecuencias en el mercado energético
La interrupción en la refinería se suma a la creciente presión sobre el sector energético ruso, que ya enfrenta sanciones y daños en su infraestructura. Moscú es un importante proveedor de crudo y productos refinados para los mercados globales, y cualquier parada sostenida en la producción podría ajustar la oferta en un momento en que los inventarios ya son bajos. Analistas que siguen la situación señalan que incluso el cierre temporal de una sola refinería puede repercutir en los precios del combustible en Europa y Asia.
Implicaciones geopolíticas
La escalada acerca el conflicto al corazón de Rusia, un cambio que podría alentar más ataques y provocar una respuesta militar más fuerte. El Kremlin ha advertido que los ataques en su territorio cruzan una línea roja, pero las repetidas incursiones de drones sugieren que esas amenazas no han disuadido la campaña de Ucrania. El incidente también complica los esfuerzos diplomáticos para reducir la tensión, ya que ambos bandos se atrincheran antes de las ofensivas previstas para esta primavera.
Los ataques recuerdan que el alcance de la guerra ya no se limita a las regiones del frente. Para los residentes de Moscú, el sonido de los drones sobre sus cabezas se ha convertido en una realidad nueva e inquietante. Si la refinería se reinicia en días o semanas determinará la profundidad del impacto económico —y si el patrón de ataques pasa de ser un evento raro a uno regular.




