Esta semana, drones ucranianos atacaron depósitos de petróleo rusos y dejaron fuera de servicio partes de la red eléctrica de Crimea, ampliando una campaña que ha ido erosionando constantemente la infraestructura energética de Moscú y su control sobre la península ocupada. Los ataques se producen mientras un mercado de predicciones sitúa las probabilidades de que Ucrania recupere Crimea antes de finales de 2026 en poco menos del 10%.
Depósitos de petróleo en llamas
Los drones alcanzaron al menos dos instalaciones de almacenamiento de petróleo en el sur de Rusia, lanzando columnas de humo negro al cielo. Las autoridades locales informaron de incendios en depósitos del krai de Krasnodar y del óblast de Rostov, ambas regiones que sirven como centros logísticos para el ejército ruso. Los equipos de emergencia trabajaron para contener las llamas, pero los ataques interrumpieron los suministros de combustible utilizados por las fuerzas rusas en el sur de Ucrania.
El ejército ucraniano no ha confirmado oficialmente todos los ataques, pero los funcionarios han descrito la campaña como un esfuerzo sistemático para degradar la capacidad de Rusia para hacer la guerra. No se trata de incursiones aisladas, sino de parte de un empuje sostenido que también ha alcanzado refinerías, depósitos de municiones y puestos de mando en lo profundo del territorio ruso.
La presión sobre la red eléctrica de Crimea
En Crimea, el asalto con drones alcanzó subestaciones eléctricas, provocando apagones en varios distritos. La península, anexionada por Rusia en 2014, depende en gran medida de las líneas eléctricas del continente. Los ataques ucranianos han dañado repetidamente esas conexiones, dejando a los residentes sin electricidad durante horas o días seguidos.
Las autoridades designadas por Rusia en Crimea afirmaron que las reparaciones estaban en marcha, pero no dieron un plazo para la restauración completa. Los ataques son un recordatorio de que Ucrania puede alcanzar infraestructuras críticas incluso en territorios que Moscú considera suyos. Para muchos crimeos, los apagones son la señal más tangible de la guerra desde que comenzó la invasión a gran escala en 2022.
Apuestas por el regreso de Crimea
En los mercados de predicciones, la probabilidad de que Ucrania recupere Crimea antes del 31 de diciembre de 2026 se sitúa en el 9,5%. Es una posibilidad remota, pero no nula. El mercado refleja una mezcla de evaluaciones militares, cálculos políticos y la pura incertidumbre de una guerra que ha desafiado los pronósticos fáciles.
Las probabilidades han fluctuado durante el último año, aumentando tras las contraofensivas ucranianas y disminuyendo cuando las defensas rusas resistieron. La cifra actual sugiere que los operadores ven una posibilidad real, aunque escasa, de que Kiev pueda recuperar la península en los próximos dos años y medio. Es una apuesta a si Ucrania puede mantener su campaña de drones, conseguir más armas occidentales y forzar a Moscú a la mesa de negociaciones en términos que incluyan a Crimea.
Una campaña sin tregua
Las operaciones con drones de Ucrania se han vuelto más audaces y frecuentes. Los ataques a depósitos de petróleo y a la red eléctrica de Crimea son solo los últimos de una serie que también ha alcanzado bases aéreas rusas, buques navales y terminales de exportación de energía. Kiev afirma que el objetivo es hacer que la guerra sea costosa para Rusia en casa, no solo en el frente.
Moscú ha respondido reforzando las defensas aéreas alrededor de infraestructuras clave, pero los drones siguen atravesándolas. Algunos son modelos comerciales baratos; otros son sistemas de mayor alcance diseñados específicamente para ataques profundos. La campaña apuesta a que el desgaste obligará finalmente a Rusia a desviar recursos del campo de batalla.
Por ahora, los incendios en los depósitos de petróleo siguen ardiendo, y partes de Crimea permanecen a oscuras. La próxima ronda de ataques podría llegar cualquier noche.




