La presión de cumplimiento occidental está impulsando a Rusia hacia soluciones de pago digital independientes, incluidos los activos digitales, mientras el país intenta evitar sanciones secundarias, según un alto ejecutivo de la empresa tecnológica rusa A7. Este cambio en el ecosistema de pagos transfronterizos ya está en marcha, impulsado por el gran volumen de sanciones impuestas a Moscú.
Por qué Rusia busca alternativas
Stanislav Lazarev, subdirector general de ventas de A7, afirmó que la amenaza de sanciones secundarias hace insostenible la dependencia de Rusia de los sistemas de pago occidentales tradicionales. "La presión de los requisitos de cumplimiento nos obliga a buscar métodos de pago autónomos", declaró. Los bancos y empresas rusas han enfrentado restricciones crecientes desde la invasión de Ucrania, que los ha desconectado de SWIFT y las principales redes de tarjetas. El resultado: una necesidad creciente de canales que eviten la infraestructura dominada por el dólar.
El papel de los activos digitales
Los activos digitales están surgiendo como una posible solución. Lazarev señaló a las criptomonedas y las monedas digitales de bancos centrales (CBDC) como herramientas que podrían permitir a Rusia liquidar transacciones transfronterizas sin pasar por intermediarios occidentales. El banco central de Rusia ya ha realizado una prueba piloto del rublo digital, aunque su uso generalizado sigue siendo limitado. Los legisladores del país también están debatiendo una legislación para legalizar las criptomonedas en pagos internacionales, un paso que supondría un cambio significativo respecto a las restricciones anteriores sobre las monedas digitales.
Impacto en el ecosistema de pagos transfronterizos
El gran número de sanciones está reconfigurando la forma en que el dinero cruza las fronteras, no solo para Rusia sino también para sus socios comerciales. Países como China e India han aumentado su comercio con Rusia, pero la liquidación de pagos ha sido un obstáculo persistente. Lazarev argumentó que el sistema actual es insostenible. "El ecosistema de pagos transfronterizos cambiará inevitablemente", afirmó. "No es una cuestión de si sucederá, sino de cuándo". Las soluciones digitales independientes, sugirió, podrían reducir la fricción para los exportadores e importadores rusos, a la vez que los protegen de futuras sanciones.
Aún así, persisten desafíos. Rusia necesita construir la infraestructura técnica, asegurar la aceptación de los países socios y garantizar que los nuevos sistemas no generen nuevas vulnerabilidades. El piloto del rublo digital ha sido a pequeña escala y su adopción total requeriría años de desarrollo. Si Rusia podrá avanzar lo suficientemente rápido para evitar sanciones secundarias, y si sus socios estarán de acuerdo, es una cuestión abierta.




