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Petro de Colombia advierte que la minería de criptomonedas con combustibles fósiles causará un 'colapso climático'

Petro de Colombia advierte que la minería de criptomonedas con combustibles fósiles causará un 'colapso climático'

El presidente colombiano Gustavo Petro emitió una advertencia contundente esta semana: alimentar la minería de criptomonedas con combustibles fósiles conducirá a un 'colapso climático'. En una declaración que pone en alerta al sector minero del país, Petro insistió en que el futuro de la minería de bitcoin debe ser ecológico y funcionar con energías renovables. Destacó específicamente a Paraguay y Venezuela —ambas naciones con abundante energía verde— como lugares que ya atraen inversión minera.

Advertencia de Petro: 'Colapso climático'

Petro no se anduvo con rodeos. Afirmó que utilizar combustibles fósiles para alimentar las plataformas de minería socava directamente los objetivos climáticos globales. La advertencia llega en un momento en que la matriz energética de Colombia aún depende en gran medida de la hidroeléctrica, pero también del petróleo y el carbón. Para los mineros que operan en el país, el mensaje es claro: no cuenten con que la energía fósil barata dure para siempre.

Por qué las renovables son importantes para la minería

La minería de bitcoin consume mucha energía por diseño. Cuando esa energía proviene del carbón o del gas, la huella de carbono es brutal. El argumento de Petro es directo: pasarse a la energía solar, eólica o hidroeléctrica, o arriesgarse a ser cerrados. La economía ya favorece las renovables en muchos lugares: una vez construidas las turbinas o los paneles, el costo marginal de la electricidad es casi nulo. Los mineros que buscan energía barata han estado acudiendo a regiones con excedentes de energía verde o energía aislada.

Vecinos ya están aprovechando

Paraguay y Venezuela son los ejemplos obvios. Paraguay funciona casi en su totalidad con energía hidroeléctrica de la represa de Itaipú, y su electricidad se encuentra entre las más baratas del mundo. La red eléctrica de Venezuela es un desastre, pero su electricidad subsidiada por el Estado —también mayoritariamente hidroeléctrica— ha atraído una minería significativa, a pesar de otros riesgos. Petro los señaló como prueba de que la minería verde no es una fantasía. Ya está sucediendo, solo que no lo suficiente en Colombia.

El momento es clave. La presión global sobre el uso energético de las criptomonedas no ha disminuido. Los reguladores en Estados Unidos y Europa están considerando normas de divulgación más estrictas. La declaración de Petro se alinea con un impulso más amplio, pero también es una señal interna: Colombia no será un refugio para la minería sucia.