El FBI advierte que los delincuentes están utilizando agentes falsos, videos generados por IA y sitios web gubernamentales falsificados para engañar a personas que ya han sido estafadas. Las autoridades señalan que estas estafas de recuperación son cada vez más difíciles de detectar, ya que los estafadores adoptan tecnología más convincente.
Cómo funciona la estafa
Los estafadores se hacen pasar por agentes federales, a menudo del FBI u otras agencias, y contactan a víctimas de fraudes anteriores. Afirman que pueden ayudar a recuperar el dinero perdido, a cambio de una tarifa. Para hacer más creíble el engaño, utilizan videos generados por IA que imitan a agentes reales y crean sitios web gubernamentales falsos que parecen oficiales. El objetivo es que las víctimas paguen nuevamente, a veces mediante transferencias bancarias o proporcionando información personal.
Por qué es más difícil de detectar
Las autoridades señalan que la tecnología detrás de estas estafas ha mejorado. Los videos generados por IA ahora pueden replicar el rostro y la voz de una persona con una precisión inquietante. Los sitios web falsificados pueden pasar una inspección casual. Combinadas, estas herramientas dificultan que incluso las personas cautelosas puedan darse cuenta de que están siendo estafadas. La advertencia del FBI destaca específicamente que las estafas de recuperación se están volviendo más sofisticadas y que las víctimas anteriores son el objetivo porque ya son vulnerables.
Quién está en riesgo
Cualquier persona que haya perdido dinero en un fraude anterior es un objetivo potencial. Los estafadores a menudo compran listas de víctimas de otros delincuentes o utilizan datos públicos para encontrar personas que han denunciado estafas. Luego se comunican con la promesa de recuperación. El FBI aconseja que las agencias gubernamentales legítimas nunca piden un pago para recuperar fondos perdidos ni exigen información sensible por teléfono o correo electrónico.
La agencia insta a las personas a verificar cualquier contacto no solicitado que afirme ser de una oficina federal. Cuelgue, busque el número oficial y devuelva la llamada. No confíe únicamente en la identificación de llamadas o en videollamadas. La mejor defensa es el escepticismo: si suena demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea.




