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Trump asume la responsabilidad de haber iniciado la guerra entre EE.UU. e Irán y niega influencia israelí

Trump asume la responsabilidad de haber iniciado la guerra entre EE.UU. e Irán y niega influencia israelí

Donald Trump ha asumido la responsabilidad de haber iniciado la guerra entre Estados Unidos e Irán, mientras niega explícitamente que Israel haya desempeñado algún papel en el conflicto. La afirmación, hecha pública en medio de la escalada de tensiones militares, reduce aún más las ya escasas perspectivas de una resolución diplomática.

La afirmación de Trump

El expresidente dijo que él solo provocó la confrontación militar con Teherán, rechazando las sugerencias de que la política o la presión israelí hayan influido en la decisión. No ofreció más detalles sobre acciones específicas o el momento, pero la declaración llega en un momento en que las fuerzas estadounidenses e iraníes siguen en combate activo en toda la región. La negación de la participación israelí parece destinada a socavar las narrativas de que el conflicto fue impulsado por actores externos y no por una estrategia directa de Estados Unidos.

Postura militar se endurece

Los combates entre ambos países se han intensificado en las últimas semanas, con ambos bandos desplegando más activos en el Golfo y atacando objetivos vinculados a la infraestructura militar del otro. La postura más agresiva ha involucrado a fuerzas aliadas y ha aumentado el riesgo de una guerra regional más amplia. La afirmación de Trump de la responsabilidad —ya sea como un punto político o un relato fáctico— añade una nueva capa a una situación ya volátil. También complica cualquier esfuerzo futuro por desescalar, ya que quien se atribuye el mérito de la guerra sigue siendo una figura central en la política estadounidense.

Diplomacia en duda

Los canales diplomáticos, ya tensos antes de que estallaran los combates, no han mostrado señales recientes de reapertura. Ni Washington ni Teherán han indicado disposición a negociar en las condiciones actuales. La declaración de Trump podría endurecer aún más las posturas, dificultando que la administración actual o cualquier futura presente el conflicto como algo distinto a una elección deliberada. Por ahora, el camino de regreso a las conversaciones parece incierto.

La afirmación llega mientras las fuerzas estadounidenses e iraníes permanecen en un punto muerto sin nuevas conversaciones programadas.