Cinco años después de que El Salvador se convirtiera en el primer país en adoptar Bitcoin como moneda de curso legal, el gobierno sigue comprando — y no ha vendido ni una sola moneda. A junio de 2026, la nación centroamericana posee 7,677 BTC, valorados en aproximadamente 480 millones de dólares a precios actuales. Esto supone un aumento respecto a las compras diarias de un Bitcoin iniciadas en noviembre de 2022, además de una gran adquisición táctica de más de 1,000 BTC durante una caída del mercado en noviembre de 2025.
La reserva de 480 millones de dólares sigue creciendo
El gobierno salvadoreño ha estado añadiendo un Bitcoin al día mediante una estrategia de promediado de costos en dólares desde finales de 2022. En los 12 meses previos a junio de 2025, el país añadió más de 1,600 BTC. El ritmo no se ha ralentizado. En enero de 2026, la Oficina Bitcoin del país declaró que iba 'con todo' tanto en Bitcoin como en inteligencia artificial. El tesoro ahora vale aproximadamente medio billón de dólares — y el gobierno no muestra intención de vender.
Por qué la adopción no ha seguido el mismo ritmo
Esa estrategia de tenencia alcista contrasta fuertemente con el uso cotidiano. En el primer trimestre de 2026, las remesas totales hacia El Salvador alcanzaron los 2.43 mil millones de dólares. Las criptomonedas representaron apenas 17.38 millones de dólares — un 0.71%. La propia billetera Chivo del gobierno está siendo eliminada gradualmente. Y desde enero de 2025, cuando El Salvador revocó el estatus obligatorio de Bitcoin como moneda de curso legal como parte de un acuerdo de préstamo de 1.4 mil millones de dólares con el FMI, las empresas ya no están obligadas a aceptar la criptomoneda. La reversión de la política fue una condición del préstamo, pero también reflejó la realidad: la mayoría de los comerciantes nunca la quisieron.
El incentivo para inversores extranjeros
Una pieza del plan original aún se mantiene: no hay impuesto a las ganancias de capital en transacciones de Bitcoin o criptomonedas. Esta política se reforzó a principios de 2026 para atraer inversores extranjeros y empresas amigables con las criptomonedas. El gobierno también sigue promoviendo el 'Bono Volcán' — un instrumento de deuda respaldado por Bitcoin y vinculado a una propuesta Ciudad Bitcoin alimentada por energía geotérmica. Esos planes están en desarrollo, pero no se ha fijado una fecha concreta de lanzamiento.
¿Qué pasará con las monedas?
La gran pregunta abierta es si El Salvador alguna vez reducirá sus tenencias de Bitcoin para financiar infraestructura o pagar al FMI. Por ahora, el gobierno trata la reserva como un activo estratégico a largo plazo. La compra diaria continúa. Los bonos siguen en fase de diseño. Y el experimento del país — parte éxito, parte advertencia — entra en su sexto año con un tesoro que pocas naciones pueden igualar, aunque la realidad cotidiana sobre el terreno no haya alcanzado ese nivel.




