Una campaña para obligar al Banco Nacional Suizo a incluir Bitcoin en sus reservas no ha logrado reunir suficientes firmas para un referéndum nacional. El esfuerzo, lanzado a principios de este año, buscaba utilizar las herramientas de democracia directa de Suiza para desafiar la postura cautelosa del banco central sobre los activos digitales. Con el plazo de recogida de firmas vencido, la propuesta no pasará a votación.
Cómo funcionó la campaña
Según la ley suiza, cualquier ciudadano o grupo puede proponer una enmienda constitucional si recoge 100.000 firmas válidas en un plazo de 18 meses. La iniciativa sobre Bitcoin pretendía añadir una cláusula que exigiera al BNS mantener una parte de sus reservas en Bitcoin. Los organizadores la presentaron como una cobertura contra la inflación y una forma de modernizar la asignación de activos del banco central. Pero la propuesta claramente no prendió.
Por qué se estancó
La campaña nunca anunció cifras oficiales, pero fuentes cercanas al esfuerzo indican que les faltaron miles de firmas para alcanzar el umbral. El momento pudo haber influido. El precio de Bitcoin ha sido volátil este año, y el público suizo en general sigue escéptico respecto a las criptomonedas como activo de reserva. El propio BNS ha advertido repetidamente que Bitcoin es demasiado arriesgado y poco líquido para su balance. Sin un apoyo popular de base, la recogida de firmas perdió impulso.
Qué opina el BNS
El banco central ha guardado silencio sobre este impulso concreto —sin comunicado oficial, sin nota de prensa—. Pero su postura es bien conocida. El presidente del BNS, Thomas Jordan, ha calificado Bitcoin como un "fenómeno de nicho" y ha subrayado que el mandato del banco es la estabilidad de precios, no la especulación con criptomonedas. Incluso si el referéndum hubiera tenido éxito, el BNS se habría enfrentado a un complicado desafío legal y operativo.
Qué ocurre ahora
Para los partidarios, toca volver a la mesa de dibujo. Podrían intentarlo de nuevo con una propuesta revisada o impulsar un cambio legislativo a través del Parlamento. Pero con las elecciones federales de 2027 en el horizonte, el margen político para mandatos sobre criptomonedas parece escaso. El Crypto Valley de Suiza en Zug continúa prosperando en el ámbito privado, pero la puerta del banco central sigue cerrada —por ahora—.




