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Hegseth elige a Musk, Luckey y Gingrich para dirigir un estudio sobre la guerra del Pentágono

Hegseth elige a Musk, Luckey y Gingrich para dirigir un estudio sobre la guerra del Pentágono

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha seleccionado a Elon Musk, Palmer Luckey y Newt Gingrich para liderar un estudio del Pentágono sobre la guerra, situando a tres figuras con estrechos vínculos en los ámbitos tecnológico y político en el centro de una revisión sobre cómo combaten las fuerzas armadas de Estados Unidos. Los nombramientos fueron confirmados el viernes.

El mandato del estudio consiste en examinar la estrategia bélica en un momento en que el Pentágono intenta seguir el ritmo de los rápidos avances en sistemas autónomos, inteligencia artificial y operaciones espaciales. Hegseth describió la iniciativa como una vía para aportar una perspectiva externa a una institución que a menudo avanza más despacio que las industrias a las que compra.

Quiénes integran el estudio

Musk dirige SpaceX, que cuenta con contratos de defensa por valor de miles de millones de dólares, y Tesla, cuya tecnología ha despertado el interés de los planificadores militares. Luckey fundó Anduril Industries, un contratista de defensa que fabrica drones autónomos y sistemas de vigilancia para el Pentágono y los aliados de EE. UU. Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes, lleva años abogando por la política espacial y la modernización militar.

Cada uno aporta un tipo diferente de influencia. Las empresas de Musk venden servicios de lanzamiento y comunicaciones por satélite al gobierno. La compañía de Luckey compite directamente por contratos de defensa. Gingrich ha sido un firme defensor de ampliar las capacidades militares estadounidenses en órbita y ha impulsado una adopción más rápida de nuevas tecnologías en todas las ramas de las fuerzas armadas.

El objetivo del estudio

Se prevé que el panel examine cómo el Pentágono organiza, equipa y entrena a sus fuerzas para conflictos que podrían parecerse muy poco a las campañas contrainsurgentes de las últimas dos décadas. Esto incluye cuestiones sobre cuánta autonomía conceder a las máquinas, cómo proteger las redes durante un enfrentamiento y cómo adquirir software y hardware en plazos más cortos que los del ciclo de adquisición tradicional.

La decisión de Hegseth de encomendar la revisión a figuras externas a la jerarquía militar y al sector tradicional de defensa refleja un esfuerzo más amplio durante su gestión por transformar las adquisiciones y la estrategia. La participación de líderes tecnológicos, en particular, podría acelerar la adopción de herramientas que las fuerzas armadas han tardado en desplegar sobre el terreno.

La cuestión de los conflictos de intereses

Los mismos antecedentes que hacen útiles estas elecciones también suscitan inquietudes. Las empresas de Musk son importantes contratistas federales, y la compañía de Luckey vende directamente al Departamento de Defensa. Ambos podrían estar en posición de influir en recomendaciones que afecten a programas por los que compiten o a los que suministran servicios. El papel de Gingrich como figura política y analista añade otra dimensión, ya que las conclusiones del estudio podrían tener un peso significativo en los debates presupuestarios y de política pública.

No hay indicios de que el Pentágono haya establecido normas formales de recusación para el estudio, ni ha precisado cómo gestionará las recomendaciones que afecten a los intereses comerciales de los participantes. Diversos organismos de supervisión han advertido sobre el riesgo de beneficio propio cuando ejecutivos del sector privado asesoran a las agencias que contratan sus servicios.

Qué sucederá a continuación

Se espera que el estudio genere conclusiones que alimenten la planificación del Pentágono y los debates presupuestarios. El hecho de que estos hallazgos se hagan públicos o no, así como el modo en que el departamento concilie el asesoramiento externo con sus propias normas de contratación, determinará cuánto del trabajo del grupo sobrevive al contacto con la burocracia. Por ahora, Hegseth ha reunido a un panel que combina notoriedad, capital de la industria armamentística y peso político, y los resultados no estarán claros hasta que se presenten las recomendaciones definitivas.