La tokenización ha tomado el control como la narrativa dominante en los mercados financieros este año. El concepto —convertir activos del mundo real en tokens digitales en una blockchain— ha pasado de pilotos experimentales a estrategia de sala de juntas. Pero ejecutar esa visión a cualquier escala significativa está resultando mucho más difícil de lo que los primeros entusiastas sugirieron.
Por qué el entusiasmo sigue creciendo
Los defensores argumentan que la tokenización puede liberar billones de dólares en activos ilíquidos, desde bienes raíces hasta crédito privado, al hacerlos negociables 24/7 con propiedad fraccionada. Menores costos de liquidación, compensación más rápida y cumplimiento programable son los principales puntos de venta. Un número creciente de gestores de activos y bolsas han lanzado fondos tokenizados y ofertas de bonos, y cada nuevo acuerdo genera otra ola de atención mediática.
La confianza de la industria no ha flaqueado. Si se pueden superar los obstáculos técnicos y regulatorios, los beneficios serían masivos —esa es la afirmación central que impulsa casi todas las iniciativas blockchain de los grandes bancos este año.
El verdadero desafío: la escala
Sin embargo, construir un mercado tokenizado que pueda manejar millones de transacciones al día, a través de múltiples jurisdicciones, con la fiabilidad de una bolsa de valores tradicional, es un desafío diferente. La interoperabilidad entre diferentes blockchains sigue siendo deficiente. La custodia de activos digitales todavía depende de una mezcla de bancos tradicionales y startups nativas de cripto, cada una con diferentes estándares de seguridad. La fragmentación de la liquidez es una preocupación persistente.
Los participantes del mercado describen el trabajo como una serie de problemas difíciles de ingeniería y legales. Los contratos inteligentes deben ser auditados para cada clase de activo. Los reguladores en Europa, Asia y América del Norte están adoptando enfoques divergentes para la clasificación de tokens, lo que crea dolores de cabeza de cumplimiento para cualquier empresa que intente operar a nivel global.
Quién está presionando más fuerte
Los grandes bancos custodios y los operadores de bolsas se encuentran entre los actores más activos, apostando a que la ventaja del primero en moverse dará frutos una vez que la infraestructura madure. Algunos han construido sus propias blockchains autorizadas; otros están asociándose con redes públicas establecidas. Los bancos centrales también están observando de cerca —varios están pilotando dinero de banco central tokenizado para liquidación mayorista, un movimiento que eventualmente podría vincular los mercados tokenizados directamente al sistema financiero oficial.
Pero la brecha entre un piloto exitoso y un sistema que maneje volúmenes reales a velocidad real es amplia. Un puñado de proyectos de alto perfil se han reducido o retrasado discretamente después de encontrar cuellos de botella en el rendimiento de transacciones o la privacidad de datos.
Qué sigue para la narrativa
Los próximos meses pondrán a prueba si la tokenización puede pasar de titular a hábito. Un grupo de grandes inversores institucionales ha fijado un plazo para mediados de 2026 para acordar estándares comunes para colateral tokenizado. Si lo logran, el mercado podría ver un aumento en el comercio entre plataformas. Si no, la narrativa corre el riesgo de convertirse en otro ciclo de hype que nunca alcanza la escala prometida.
También se espera que los reguladores publiquen un marco conjunto para valores tokenizados antes del cuarto trimestre, con el objetivo de reducir la fragmentación. Hasta que ese marco llegue, las empresas seguirán construyendo en paralelo —y esperando que su cadena en particular resulte ser la que el resto del mercado adopte.




