Beijing ha ajustado silenciosamente su política tecnológica en las últimas semanas, un movimiento que, según los analistas, podría estar relacionado con una posible visita del presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos. El cambio, que implica flexibilizar algunas restricciones sobre los flujos de datos extranjeros y suavizar los requisitos de licencia para ciertos chips de IA, podría indicar un esfuerzo deliberado por reducir las tensiones entre las dos economías más grandes del mundo.
En qué consiste el cambio
Según personas familiarizadas con el asunto, el nuevo enfoque de China incluye aprobaciones más rápidas para las transferencias transfronterizas de datos en sectores como las finanzas y la salud, y un proceso simplificado para que las empresas obtengan licencias de exportación de semiconductores avanzados. Los cambios no son generalizados: se aplican principalmente a aplicaciones no militares y a empresas que cumplen con las revisiones de seguridad de Pekín. Pero marcan un alejamiento de la represión que siguió a los controles de export




