Helsing, una empresa de inteligencia artificial centrada en aplicaciones de defensa, pretende recaudar 1.200 millones de dólares en una ronda de financiación liderada por Dragoneer que valoraría la compañía en 18.000 millones. Esta captación, una de las mayores jamás realizadas por una startup europea de tecnología de defensa, indica cómo los ejércitos y los inversores están apostando fuertemente por sistemas impulsados por IA para vigilancia, localización de objetivos y operaciones autónomas.
Por qué se disparó la valoración
La cifra de 18.000 millones de dólares supone un fuerte incremento para Helsing, que estaba valorada en aproximadamente 5.400 millones en una ronda de financiación de 2023. El aumento de la valoración de la empresa refleja la creciente importancia estratégica de la IA en la defensa, ya que los gobiernos de todo el mundo incrementan el gasto en software capaz de procesar datos del campo de batalla más rápido que los operadores humanos. La tecnología de Helsing es utilizada por varios ejércitos europeos, aunque la empresa no revela contratos específicos.
La apuesta de Dragoneer por la IA de defensa
Dragoneer, una firma de inversión estadounidense conocida por respaldar empresas tecnológicas en etapas avanzadas, lidera la ronda. La firma suele invertir en software empresarial y tecnología de consumo, pero su participación en una captación centrada en defensa subraya el atractivo transversal de las startups de IA que atienden tanto a clientes civiles como militares. Otros inversores actuales en Helsing incluyen a Prima Materia, el vehículo de inversión del fundador de Spotify, Daniel Ek, y las ramas de capital riesgo de varios contratistas europeos de defensa.
Qué significa el dinero
Con 1.200 millones de dólares, la ronda casi duplicaría el capital total que Helsing ha recaudado desde su fundación en 2021. La empresa ha declarado que planea utilizar los fondos para ampliar sus equipos de ingeniería y desarrollar nuevos productos para los aliados de la OTAN. La captación se produce mientras los gobiernos europeos presionan para aumentar el gasto en defensa y reducir la dependencia de la tecnología estadounidense, creando un mercado listo para los sistemas de IA de producción local.
El crecimiento de Helsing no ha estado exento de críticas. Los detractores advierten que los sistemas de armas autónomas plantean cuestiones éticas sobre la rendición de cuentas en los conflictos. La empresa ha declarado que su software está diseñado para ayudar en la toma de decisiones humanas, no para reemplazarla, y que cumple con el derecho internacional sobre conflictos armados.
Si Helsing podrá mantener su explosiva valoración dependerá de la obtención de contratos a largo plazo que conviertan su tecnología en ingresos recurrentes. Por ahora, los inversores apuestan a que el apetito del sector de defensa por la IA apenas ha comenzado.



