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Inversores chinos recurren a derivados de criptomonedas para apostar por OPIs tecnológicas de EE.UU.

Inversores chinos recurren a derivados de criptomonedas para apostar por OPIs tecnológicas de EE.UU.

Los inversores chinos han encontrado una solución alternativa para los controles de capital y el acceso limitado al mercado: están utilizando derivados de criptomonedas para apostar por las OPIs tecnológicas de EE.UU. La estrategia permite a los operadores obtener exposición a cotizaciones como las de los gigantes de Silicon Valley sin comprar nunca una acción estadounidense directamente. Es una señal de cómo las restricciones financieras empujan el dinero hacia canales menos regulados.

Cómo funciona la operación

En lugar de abrir una cuenta de corretaje en el extranjero —a menudo bloqueada o engorrosa— los inversores pueden tomar posiciones en intercambios de criptomonedas que ofrecen versiones tokenizadas de acciones estadounidenses o exposición sintética a través de contratos de derivados. Los swaps perpetuos vinculados al rendimiento de una acción tecnológica les permiten ir en largo o en corto. Sin necesidad de poseer las acciones subyacentes. Sin necesidad de mover dinero a través de fronteras de una manera que active los controles de capital. La operación se ejecuta completamente en criptomonedas, liquidada en cadena o mediante stablecoins.

Por qué está sucediendo ahora

Los estrictos controles de capital de China dificultan la inversión extranjera directa en OPIs de EE.UU. Las regulaciones financieras globales añaden más obstáculos. Los derivados de criptomonedas se sitúan en un área gris regulatoria. Para una generación de comerciantes chinos criados con las finanzas móviles, la ruta es familiar. Ya utilizan criptomonedas para otras apuestas transfronterizas. Las OPIs tecnológicas de EE.UU. —de alto perfil, alta volatilidad— son un objetivo natural. El momento coincide con un año que ha visto una ola de nuevas cotizaciones tecnológicas.

Lo que ven los reguladores

Esto no es ilegal de la misma manera que la evasión tradicional, pero complica la supervisión. Las autoridades chinas no pueden monitorear fácilmente las posiciones tomadas en intercambios descentralizados o extraterritoriales. Mientras tanto, los reguladores de EE.UU. ven la exposición a acciones estadounidenses fluyendo a través de plataformas no registradas. La tendencia pone a prueba la efectividad de las reglas existentes. Ninguno de los dos lados ha actuado agresivamente todavía, pero el volumen está atrayendo la atención.

Algunos intercambios de criptomonedas pueden enfrentar presión para restringir productos de acciones tokenizadas para usuarios en jurisdicciones restringidas. Que eso suceda depende de las prioridades de aplicación. Por ahora, las operaciones siguen ocurriendo —en silencio, en mercados perpetuos que nunca cierran. La próxima pregunta no es si los reguladores se darán cuenta, sino quién parpadea primero.