Irán ha reiterado su reivindicación de plena soberanía sobre el estrecho de Ormuz, el estrecho paso marítimo por el que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. La declaración se produce en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos y renovadas preocupaciones sobre posibles interrupciones en los flujos energéticos globales.
Un mercado de predicciones sitúa ahora en un 15,5 % la probabilidad de que el tráfico por el estrecho vuelva a la normalidad antes del 31 de agosto. Esta cifra refleja la profunda incertidumbre sobre si el actual pulso se calmará o se intensificará en las próximas semanas.
El estrecho de Ormuz: un punto crítico geopolítico
Ubicado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, el estrecho de Ormuz es un punto de estrangulamiento de 21 millas náuticas de ancho. Por él deben pasar los petroleros que transportan crudo desde Arabia Saudí, Irak, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Catar. Cualquier interrupción —ya sea por confrontación militar, minado o maniobras políticas al límite— puede disparar los precios del petróleo en cuestión de horas.
Irán ha defendido durante mucho tiempo su derecho a controlar el estrecho según el derecho internacional, pero también ha amenazado con cerrarlo en respuesta a sanciones o agresiones. Esta última reafirmación parece ser una señal de que Teherán no dará marcha atrás.
Señales del mercado
La probabilidad del 15,5 % de normalización antes del 31 de agosto proviene de un mercado de predicciones que agrega apuestas sobre resultados geopolíticos. La cifra es baja: sugiere que los operadores ven aproximadamente una posibilidad entre seis de que la situación se resuelva pacíficamente en dos meses. El resto de la probabilidad se reparte entre tensiones continuadas, restricciones parciales o un cierre total.
Los mercados petroleros ya han descontado parte del riesgo. El crudo Brent se mantiene por encima de los 80 dólares por barril, en parte debido a la incertidumbre sobre Ormuz. Si la probabilidad de normalización aumenta, los precios podrían relajarse. Si disminuye aún más, espere una mayor volatilidad.
Lo que está en juego
Más allá de los precios del petróleo, la situación del estrecho afecta las primas de seguros del transporte marítimo global, los despliegues navales y las relaciones diplomáticas en todo Oriente Medio. Estados Unidos ha incrementado su presencia naval en la región, mientras que Irán ha realizado ejercicios cerca de la vía fluvial.
Por ahora, la probabilidad del 18 % de normalización antes del 31 de agosto es la mejor estimación disponible basada en el mercado. No es un pronóstico, sino una instantánea de la incertidumbre. Que esa cifra suba o baje dependerá de las acciones en Teherán, Washington y las rutas de los petroleros en el golfo.




