La brecha entre la creencia y la prueba
El informe pinta un panorama sombrío: la mayoría de los ejecutivos están convencidos de que la IA está creando valor, pero no pueden respaldar esa convicción con números. Esa desconexión es más que un problema contable. Es un problema estratégico. Si una empresa no puede medir lo que retorna un sistema de IA, no puede decidir dónde reforzar, dónde recortar, o incluso si todo el esfuerzo vale la pena.
El hallazgo de KPMG sugiere que el valor percibido de la IA está muy por delante de la evidencia sólida. Los ejecutivos pueden estar escuchando historias



