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El arsenal de uranio casi apto para armas de Irán complica las conversaciones nucleares

El arsenal de uranio casi apto para armas de Irán complica las conversaciones nucleares

Irán ha acumulado un arsenal de uranio enriquecido a niveles casi aptos para armas, una medida que complica las ya frágiles negociaciones nucleares lideradas por Estados Unidos. La acumulación, confirmada por organismos internacionales de monitoreo, corre el riesgo de desencadenar nuevas sanciones y profundizar un enfrentamiento que se ha intensificado desde que Estados Unidos se retiró del acuerdo de 2015.

El nivel de enriquecimiento que importa

El uranio enriquecido al 60% de pureza está a solo un paso técnico del umbral del 90% necesario para un arma nuclear. La decisión de Irán de llevar el enriquecimiento a ese nivel no es ilegal según el Tratado de No Proliferación Nuclear, pero viola las restricciones establecidas por el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015. El arsenal actual se encuentra en un punto en el que, si Irán decidiera enriquecer aún más, podría producir material apto para armas en cuestión de semanas.

Funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU. se han negado a especificar el tamaño exacto del arsenal, pero el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA) ha documentado el crecimiento constante en sus informes trimestrales. La acumulación se ha estado llevando a cabo desde 2021, cuando Irán comenzó a enriquecer al 60% tras el asesinato de su principal científico nuclear, un paso que calificó como medida defensiva.

Cómo afecta la mesa de negociaciones

Las negociaciones para revivir el JCPOA están estancadas desde hace meses. Estados Unidos y las potencias europeas exigen que Irán revierta el enriquecimiento, mientras que Teherán insiste en la eliminación de todas las sanciones primero. El arsenal casi apto para armas le da a Irán poder de negociación, pero también eleva las apuestas. Cualquier acuerdo ahora tendría que abordar un arsenal que no existía cuando se firmó el acuerdo original.

La decisión de enriquecimiento de Irán ya ha complicado las conversaciones con el llamado E3 (Francia, Alemania y Reino Unido). Estos gobiernos han advertido que el arsenal es "sin precedentes para un estado sin un programa de armas", pero aún no han activado el mecanismo de restablecimiento que reimpondría las sanciones de la ONU.

La amenaza de sanciones vuelve a surgir

Las nuevas sanciones son el riesgo más inmediato. Según el proceso de resolución de disputas del JCPOA, cualquier parte puede solicitar el restablecimiento de las sanciones de la ONU si se determina que Irán ha incurrido en un incumplimiento material. Estados Unidos, que ya no es parte del JCPOA, no puede invocar directamente esa cláusula, pero los países del E3 sí pueden. Hasta ahora, se han contenido, con la esperanza de la diplomacia.

Mientras tanto, el Tesoro de EE.UU. ya ha impuesto sanciones separadas a entidades vinculadas al programa de enriquecimiento de Irán. Nuevas medidas podrían afectar las exportaciones de petróleo iraní, el sector bancario o incluso las empresas que suministran piezas de centrifugadoras. El efecto sería inmediato: la economía de Irán, ya afectada por la inflación y el desempleo, sufriría otro golpe.

Teherán ha respondido acelerando el enriquecimiento. El mensaje es claro: apriétennos y nos acercaremos a la bomba. Esa lógica ha impedido que el E3 apriete el gatillo, pero el arsenal los está obligando a sopesar el costo de la inacción.

Qué sucede después

Los canales diplomáticos siguen abiertos, pero el tiempo se acaba. La junta de gobernadores del IAEA se reúne nuevamente en marzo y, si no se logran avances, el E3 podría finalmente solicitar el restablecimiento de sanciones. Irán ha señalado que se retiraría de todas las conversaciones si se reimponen las sanciones. Esto deja a Estados Unidos y sus aliados con una opción: aceptar un techo de enriquecimiento más alto en un nuevo acuerdo, o arriesgarse a un colapso total del marco de no proliferación. Ninguna opción es fácil.