Los precios del petróleo cayeron el lunes, ya que los negociadores en las conversaciones para extender la tregua entre EE.UU. e Irán reportaron avances, aumentando las esperanzas de que un acuerdo pueda aliviar las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. El crudo Brent bajó un 2,3% hasta 78,40 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate se situó en 74,15 dólares, un 2,1% menos.
Por qué los mercados están pendientes de las conversaciones
El movimiento de precios refleja un cálculo sencillo: menor riesgo de interrupciones en el suministro equivale a crudo más barato. La posición de Irán cerca del estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde pasa aproximadamente una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo, ha mantenido una prima incorporada en los barriles durante meses. Si la extensión de la tregua se mantiene —y los negociadores dicen que se están acercando a un marco— esa prima podría desvanecerse.
Los operadores han estado nerviosos desde que los ataques de represalia se intensificaron la primavera pasada. Cada ronda de retórica desde Teherán o Washington hacía subir los futuros. Ahora, con ambas partes mostrando flexibilidad, el mercado está descontando una menor probabilidad de un conflicto a gran escala.
Qué cubre realmente la extensión de la tregua
Las conversaciones, mediadas por Catar y Omán, buscan extender una pausa temporal en las hostilidades que comenzó a finales de enero. Fuentes cercanas a las negociaciones indican que la nueva versión duraría al menos 90 días e incluiría un compromiso mutuo de no atacar infraestructuras petroleras. Ninguno de los dos gobiernos ha confirmado los detalles públicamente, pero la dirección es clara: ambos quieren desescalar.
Las exportaciones de petróleo de Irán, que habían ido aumentando lentamente a pesar de las sanciones estadounidenses, podrían estabilizarse en los niveles actuales en lugar de dispararse o desplomarse. Ese es un término medio con el que el mercado puede convivir.
Perspectivas de precios sostenidamente más bajos
La pregunta más importante es si los precios más bajos llegaron para quedarse. Una extensión total de la tregua eliminaría el mayor riesgo a corto plazo para el suministro, pero no resolvería el exceso subyacente que la OPEP y sus aliados han estado gestionando. Los inventarios globales siguen por encima del promedio de cinco años, y el crecimiento de la demanda en China y Europa ha sido más débil de lo esperado.
Aun así, para conductores y aerolíneas que observan los costos del combustible, cualquier alivio es bienvenido. Si las conversaciones producen un acuerdo firmado para fin de mes —el próximo plazo informal— los analistas esperan que el crudo se sitúe en el rango de 70 a 75 dólares durante la primavera. Si colapsan, el repunte podría llegar igual de rápido.
La próxima ronda de negociaciones está programada para el 10 de marzo en Mascate.




