Las probabilidades de una invasión china a Taiwán para 2026 siguen siendo bajas, pero Filipinas advierte que la negativa de Pekín a finalizar un código de conducta vinculante para el Mar del Sur de China está frenando las conversaciones regionales y poniendo a prueba la unidad de la ASEAN. El jefe de Defensa filipino realizó estos comentarios en el Diálogo de Shangri-La de este año en Singapur, el principal foro de seguridad de la región.
Bajas probabilidades de una invasión a Taiwán en 2026
Las evaluaciones actuales sitúan las posibilidades de un movimiento militar chino contra Taiwán en los próximos años como bajas. Esto no significa que la amenaza haya desaparecido, pero brinda a los diplomáticos una oportunidad que deben aprovechar con cuidado. La postura de defensa de la isla y sus alianzas internacionales siguen siendo objeto de un escrutinio constante, pero una invasión a gran escala en 2026 no es probable, según analistas que siguen el equilibrio de poder en el Estrecho de Taiwán.
Advertencia de Filipinas en el Diálogo de Shangri-La
En el Diálogo de Shangri-La, el jefe de Defensa filipino transmitió un mensaje contundente: Pekín está bloqueando los esfuerzos por transformar el código de conducta largamente discutido para el Mar del Sur de China de un acuerdo no vinculante a uno jurídicamente aplicable. Señaló que este bloqueo está frenando negociaciones que se han prolongado durante años, y el retraso está empezando a debilitar la unidad de la ASEAN —el bloque de 10 miembros que incluye a Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi y otros estados con reclamaciones superpuestas en la vía marítima—.
Conversaciones estancadas y unidad de la ASEAN
Las conversaciones sobre el código de conducta entre China y la ASEAN han continuado desde principios de los 2000. China ha abogado por un conjunto de directrices no vinculantes, mientras que varias naciones del sudeste asiático desean algo más contundente: un acuerdo que pueda detener realmente confrontaciones como la ocurrida en el arrecife de Scarborough en 2012 o los recientes enfrentamientos cerca del arrecife Second Thomas. El jefe de Defensa filipino argumentó que sin un código vinculante, las conversaciones seguirán estancadas, y la postura de China dificulta que la ASEAN hable con una sola voz.
La advertencia se produjo pocos días después de que Filipinas informara de otro encuentro cercano entre su guardia costera y buques chinos en el Mar del Sur de China. Este tipo de incidente es precisamente lo que un código vinculante busca evitar —o al menos desescalar—. Pero con Pekín reacio a comprometerse, la región queda con un conjunto de reglas voluntarias que tienen poco peso.
Los ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN tienen previsto reunirse nuevamente en julio. Se espera que las conversaciones estancadas sobre el código de conducta sean un tema central en la agenda. Si el bloque puede presentar una postura unida —y si eso será suficiente para influir en Pekín— sigue siendo una pregunta abierta. Por ahora, la evaluación directa del jefe de Defensa filipino en el Diálogo de Shangri-La ha preparado el terreno para una ronda de diplomacia que podría ser difícil.




