Amazon invirtió $44.2 mil millones en gastos de capital el año pasado, un salto desde los $25 mil millones del año anterior. El incremento refleja una apuesta estratégica por la infraestructura de inteligencia artificial, pero conlleva un riesgo real si el rendimiento no se materializa.
Por qué el derroche de gastos
El gasto de capital de la empresa, o CAPEX, casi se duplicó. Amazon ha estado invirtiendo fuertemente en centros de datos, chips personalizados y equipos de red para soportar cargas de trabajo de IA. Una gran parte de esto pasa a través de Amazon Web Services, donde la empresa alquila potencia de cómputo por hora. La idea es asegurar capacidad antes de que los rivales —Microsoft y Google— se la lleven toda.
Los riesgos implícitos
La jugada no es barata. Un CAPEX tan alto afecta el flujo de caja libre, y Amazon está haciendo una apuesta a largo plazo. Si el crecimiento de AWS se desacelera o la demanda corporativa de servicios de IA resulta menor de lo esperado, esas enormes inversiones podrían lastrar las ganancias durante años. Los inversores observan de cerca: el último informe de resultados de la empresa mostró que los ingresos de AWS crecieron un 19%, pero los márgenes enfrentan presión por el gasto.
Lo que los inversores están vigilando
Amazon ha señalado que mantendrá este ritmo en 2025. Eso significa que el CAPEX podría mantenerse cerca de los $44 mil millones o incluso aumentar. La gran pregunta sin resolver es qué tan rápido la infraestructura de IA genera rendimientos. La empresa reporta los resultados del próximo trimestre a finales de abril, y los analistas buscarán cualquier señal de que el gasto se está traduciendo en crecimiento de ingresos.




