Irán y Omán están en conversaciones para establecer un sistema de peaje permanente para los buques que transitan por el estrecho de Ormuz, una medida que podría elevar los costos energéticos globales y aumentar las presiones inflacionarias en todo el mundo. Las negociaciones, reportadas por fuentes regionales, buscan crear una estructura de tarifas fijas para este estrecho paso marítimo por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Por qué es importante el estrecho
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano abierto. Unos 20 millones de barriles de petróleo crudo y productos derivados pasan diariamente por él, lo que lo convierte en el punto de estrangulamiento más importante para los suministros energéticos globales. Cualquier interrupción o costo adicional allí se propaga rápidamente a través de los mercados. Un peaje permanente —en lugar de amenazas ocasionales o tarifas ad hoc— representaría un cambio estructural en la gestión de esta vía marítima.
De qué tratan las negociaciones
Los detalles siguen siendo escasos. Ninguno de los dos gobiernos ha confirmado públicamente las conversaciones ni ha esbozado una estructura de tarifas propuesta. Omán, que comparte el control de la costa sur del estrecho con Irán, ha desempeñado históricamente un papel mediador en disputas marítimas regionales. Por su parte, Irán ha afirmado durante mucho tiempo su derecho a regular el tráfico a través del estrecho según el derecho internacional. Ambos países están ahora trabajando en un sistema que, según se informa, se aplicaría a todos los buques comerciales.
Posibles consecuencias económicas
Los analistas señalan dos efectos inmediatos. En primer lugar, los mayores costos de tránsito probablemente se trasladarían a los compradores de crudo y gas natural licuado, elevando los precios de entrega para los importadores en Asia, Europa y más allá. En segundo lugar, el gasto adicional podría alimentar una inflación más amplia, ya que los costos energéticos afectan a casi todos los sectores, desde el transporte hasta la manufactura. El impacto exacto depende del tamaño del peaje y de si desencadena medidas de represalia por parte de las naciones navieras o la Armada de EE.UU., que patrulla el estrecho para garantizar la libertad de navegación.
Las negociaciones continúan sin un cronograma definido para un acuerdo final. Si se implementa un sistema de peaje, marcaría la primera vez que se aplica una tarifa permanente a todo el tránsito a través del estrecho. Las navieras y los comerciantes de petróleo siguen de cerca el asunto, pero el siguiente paso inmediato —un anuncio formal desde Teherán o Mascate— aún no se ha producido.




