La creciente deuda de los gobiernos locales de China está llevando al país hacia la inestabilidad económica, y los analistas advierten que las consecuencias podrían paralizar proyectos de infraestructura y avivar la ira pública. La crisis, impulsada por años de endeudamiento descontrolado de las autoridades provinciales y municipales, amenaza ahora con deshacer años de avances en el desarrollo.
La magnitud del endeudamiento
Los gobiernos locales de China han acumulado billones de yuanes en deuda, gran parte de ella a través de vehículos de financiación fuera de balance utilizados para financiar carreteras, puentes y desarrollo urbano. Si bien el gobierno central ha intentado frenar el gasto, el estímulo de la era pandémica y la desaceleración del sector inmobiliario han dejado a muchas localidades con dificultades para cumplir con sus obligaciones. Los pagos de bonos están venciendo, y se informa que algunas regiones recurren a nuevos préstamos solo para cubrir los intereses.
Qué sucede si la infraestructura se derrumba
Una espiral de impagos detendría casi con certeza la nueva construcción y retrasaría el mantenimiento de los proyectos existentes. Esto no es una hipótesis: algunas ciudades más pequeñas ya han visto autopistas sin terminar y líneas de metro paralizadas. Si la crisis se profundiza, los efectos dominó podrían afectar al transporte, las redes eléctricas y los sistemas de agua de los que dependen millones de personas a diario. El riesgo no es solo económico; es físico. Carreteras rotas o puentes colapsados serían la señal más visible del fracaso.
Por qué los disturbios son una posibilidad real
La paciencia pública se está agotando. Los despidos en el sector de la construcción, los salarios retrasados para los trabajadores públicos y los recortes en los servicios locales ya son noticia. En un país donde la estabilidad social es una prioridad máxima, incluso las protestas localizadas por salarios impagos o infraestructura deficiente podrían extenderse. El gobierno central ha dependido durante mucho tiempo del crecimiento para mantener la paz. Si ese crecimiento se estanca, también lo hace la válvula de seguridad.
Las opciones limitadas de Pekín
El gobierno central hasta ahora se ha resistido a un rescate total, por temor a que fomente un endeudamiento más imprudente. En su lugar, ha impulsado swaps de deuda y una supervisión más estricta de las nuevas emisiones. Pero esas medidas son lentas y no abordan la escasez inmediata de efectivo. Algunos economistas sostienen que Pekín eventualmente tendrá que intervenir, pero el costo político de una transferencia masiva de fondos del centro a la periferia es alto. Nadie sabe exactamente cuándo ni cómo se tomará esa decisión.




