Japón y Corea del Sur experimentaron fuertes caídas en sus mercados esta semana, pero la noticia desde Tokio fue más que solo números en rojo. El 15 de julio, el parlamento japonés aprobó amplias enmiendas a la Ley de Instrumentos Financieros y Bolsa, reclasificando las criptomonedas como un producto financiero — no como una herramienta de pago — e introduciendo prohibiciones sobre el uso de información privilegiada, requisitos de divulgación para emisores y penas de hasta 10 años de prisión. La medida llegó cuando el Nikkei 225 entró en una corrección técnica, cayendo más del 10% desde su máximo histórico de junio, mientras que el Kospi de Corea del Sur se hundió en un mercado bajista, con una caída del 20% desde su propio récord establecido el mes pasado.
El nuevo marco regulatorio de Japón para cripto
El cambio de ley es un gran acontecimiento. Las criptomonedas en Japón ahora serán tratadas como valores, lo que significa que los exchanges deben seguir reglas de divulgación más estrictas. El uso de información privilegiada está explícitamente prohibido. Y a partir de enero de 2028, entrará en vigor un impuesto fijo del 20%, reemplazando el actual impuesto sobre la renta variable que podía alcanzar el 55%. Las enmiendas también hacen legalmente posible la creación de ETFs de cripto al contado nacionales, aunque la aprobación no está garantizada. Los exchanges están considerando las primeras cotizaciones alrededor de 2027.
Ese cronograma es importante porque los ahorros de los hogares en Japón se acercan a los 13 billones de dólares. Parte de ese dinero podría fluir hacia las criptomonedas si el entorno regulatorio sigue siendo favorable. Pero la reacción inmediata del mercado fue brutal: Tokyo Electron, Advantest y SoftBank Group registraron fuertes pérdidas.
El mercado bajista de Seúl y la Ley Nacional de Activos Básicos
El Kospi de Corea del Sur había estado en una racha alcista — subió un 116% en su punto máximo este año. Las apuestas apalancadas pendientes alcanzaron un récord de 29,2 billones de wones (aproximadamente 19.700 millones de dólares) a principios de julio. Luego, la burbuja se desinfló. El índice cayó un 20% desde su máximo, y los analistas están haciendo comparaciones con el colapso de las operaciones de margen en China en 2015. El índice Star Market 50 de China ya ha caído más del 10% en dos semanas, aumentando la inquietud.
En medio de la liquidación, el gobierno anunció la Ley Nacional de Activos Básicos, que reconoce los activos digitales como parte de la riqueza estatal — junto con bienes raíces y propiedad intelectual. La ley regula aproximadamente 1.400 billones de wones en tenencias públicas e incluye bonos gubernamentales tokenizados y tokens de seguridad para bienes raíces estatales. Es una señal de que Seúl ve las criptomonedas como un elemento permanente, incluso mientras los traders minoristas sufren pérdidas.
Por separado, el Banco de Corea elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos, al 2,75% — su primer aumento desde enero de 2023. Es una medida de ajuste en medio de una crisis de mercado, y no ayuda al sentimiento.
El recorte de impuestos de Japón no entrará en vigor hasta 2028, por lo que no hay alivio inmediato para los traders. La cuestión de los ETFs sigue abierta — la ley lo hace posible, pero los reguladores no han dado su visto bueno. La nueva ley de activos de Corea del Sur se centra más en la gobernanza a largo plazo que en un estímulo a corto plazo. Lo próximo concreto a observar es si el Kospi encuentra un piso antes de que las posiciones apalancadas se liquiden por completo, y si la Agencia de Servicios Financieros de Japón comienza a aceptar solicitudes de ETFs antes de 2027. Ninguno de los dos mercados está fuera de peligro todavía.




