La industria bancaria está intensificando su oposición a la propuesta de stablecoin del Clarity Act, afirmando que la legislación permitiría que actores malintencionados evadan las normas financieras existentes. La crítica coincide con el momento en que los senadores creían haber alcanzado un acuerdo la semana pasada que podría finalmente resolver el estancamiento en la legislación cripto más amplia. Ese acuerdo parece haberse desmoronado.
Los bancos advierten sobre nuevas lagunas
Los representantes de la industria argumentan que el marco de stablecoins del Clarity Act carece de las salvaguardias necesarias para evitar la evasión de las normas contra el lavado de dinero y los regímenes de sanciones. Su queja principal: la definición del proyecto de ley de una «stablecoin calificada» es demasiado estrecha, y su exención para ciertas estructuras descentralizadas crearía una vía sencilla para actividades financieras ilícitas. El momento no es favorable: el Congreso ha intentado armonizar las normas de stablecoins con la supervisión bancaria tradicional durante meses.
El esfuerzo de acuerdo se estanca
Los senadores presentaron la semana pasada una versión revisada del Clarity Act, con la esperanza de convencer a los miembros del comité escépticos. Los cambios propuestos incluían requisitos de informes más estrictos y un plazo más largo para que los emisores no bancarios pasen bajo supervisión federal. Sin embargo, el último ataque de los lobbys bancarios sugiere que esos ajustes no fueron suficientes. Los legisladores ahora vuelven a la casilla de salida, sin un camino claro hacia adelante. La cuestión no resuelta es si el Clarity Act puede sobrevivir a la oposición tanto de la industria bancaria como de los defensores de la cripto, quienes sostienen que el proyecto de ley aún otorga demasiado poder a los reguladores.




