Loading market data...

La Liquidación Continua Promete Pagos en Tiempo Real y Menor Riesgo en las Finanzas Globales

La Liquidación Continua Promete Pagos en Tiempo Real y Menor Riesgo en las Finanzas Globales

Las finanzas globales se acercan a un cambio fundamental: la liquidación continua, un sistema que permitiría que las operaciones se liquiden y paguen en tiempo real en lugar de esperar días. Los defensores afirman que el cambio podría reducir el capital que permanece inactivo durante los períodos de liquidación y disminuir el riesgo de que una de las partes incumpla antes de que se complete el trato.

Qué significa la liquidación continua para los mercados

En el modelo actual, las operaciones de acciones, bonos y divisas suelen tardar uno o dos días en finalizarse, un retraso conocido como T+1 o T+2. En ese intervalo, el dinero y los valores quedan bloqueados, y un fallo de cualquiera de las partes puede repercutir en todo el sistema. La liquidación continua busca reducir ese intervalo a casi cero, procesando pagos y transferencias de propiedad al instante.

Ese tipo de velocidad no solo se siente más rápida. Cambia la matemática de la eficiencia del capital. Los bancos y corredores mantienen actualmente reservas adicionales para cubrir operaciones no liquidadas. Si la liquidación ocurre de inmediato, esas reservas pueden liberarse para otros usos. El resultado: menos capital inactivo y más liquidez fluyendo por la economía.

Menor riesgo, menos colateral

El riesgo de contraparte —la posibilidad de que la persona al otro lado de una operación no pueda pagar— es una preocupación constante en las finanzas. Cuanto más tarda una operación en liquidarse, más tiempo hay para que algo salga mal: un colapso bancario, un desplome del mercado, un fallo técnico. La liquidación continua reduce esa exposición a cuestión de segundos.

Los reguladores ya han comenzado a impulsar ciclos de liquidación más cortos. La industria de valores de EE.UU. adoptó T+1 en mayo de 2024. Pero la liquidación continua iría más allá, colapsando por completo el cronograma. Eso reduciría la necesidad de colateral que ahora respalda las operaciones no liquidadas, potencialmente liberando miles de millones de dólares en todo el sistema financiero global.

El camino a seguir no es sencillo

Construir una infraestructura de liquidación continua requiere nueva tecnología, coordinación entre bancos centrales y cámaras de compensación, y una reescritura de la infraestructura del mercado que lleva décadas en uso. Muchos sistemas actualmente ejecutan procesos por lotes durante la noche. Cambiar a tiempo real significa actualizar todo, desde los motores de emparejamiento de operaciones hasta los canales de pago.

Algunos bancos centrales ya han comenzado a probar sistemas de liquidación bruta en tiempo real para pagos mayoristas. Pero un movimiento completo hacia la liquidación continua para valores y derivados es un paso mayor. Los participantes del mercado observan programas piloto en algunas jurisdicciones, esperando ver si la tecnología puede manejar el volumen y la complejidad del comercio global.

Nadie ha establecido una fecha límite firme. La pregunta ahora no es si la liquidación continua llegará, sino qué tan rápido y quién llegará primero.