Irak y Siria han firmado un acuerdo para reconstruir el oleoducto Kirkuk-Baniyas, un proyecto que transportaría hasta 2 millones de barriles por día desde los campos petrolíferos iraquíes hasta una terminal mediterránea en Siria. El acuerdo está diseñado para ofrecer a Bagdad una ruta de exportación alternativa que evite el estrecho de Ormuz, una vía marítima estrecha que durante mucho tiempo ha sido un punto de estrangulamiento para los envíos mundiales de petróleo.
Una ruta para sortear un punto estratégico
El estrecho de Ormuz, entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, maneja aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Para Irak, que exporta la mayor parte de su crudo a través de terminales en el golfo, cualquier interrupción allí —debido a tensiones regionales o conflictos militares— puede cortar una fuente importante de ingresos. El oleoducto Kirkuk-Baniyas ofrece una alternativa. Al enviar petróleo por tierra hasta la costa siria, Irak obtiene acceso a las rutas marítimas del Mediterráneo, reduciendo su exposición a los riesgos en el golfo.
Reviviendo un proyecto largamente inactivo
El oleoducto no es una idea nueva. Una versión de la ruta Kirkuk-Baniyas operó en el pasado, pero fue cerrada debido a la guerra y las sanciones. El nuevo acuerdo revive el concepto, aunque ambos países necesitarán reconstruir una infraestructura que se ha deteriorado o dañado durante décadas. El acuerdo en sí mismo es una señal política de que ambos gobiernos están dispuestos a cooperar en infraestructura energética a pesar de la inestabilidad general en la región.
Qué incluye el acuerdo
Según el acuerdo firmado, el oleoducto estará diseñado para transportar 2 millones de barriles por día. Ese volumen lo convertiría en uno de los oleoductos de crudo más grandes de Oriente Medio. El acuerdo no especifica un cronograma para la construcción ni un costo estimado, pero tales proyectos suelen llevar años y requieren inversiones de miles de millones de dólares. Los dos gobiernos necesitarán asegurar financiamiento, probablemente de socios internacionales o empresas petroleras estatales.
La seguridad es otra cuestión abierta. El oleoducto atravesaría territorio en Siria que ha sufrido años de guerra civil y sigue siendo disputado en algunas partes. Las provincias del norte de Irak también enfrentan inestabilidad periódica. Proteger un oleoducto de este tamaño requeriría un importante dispositivo de seguridad, posiblemente con la participación de múltiples fuerzas armadas o contratistas privados.
Impacto en los mercados petroleros
Si se completa, el oleoducto podría desplazar parte del comercio mundial de petróleo lejos del estrecho de Ormuz. Eso sería un desarrollo a largo plazo, pero podría afectar el tráfico de petroleros, las tasas de seguro y los cálculos estratégicos tanto de productores como de consumidores de petróleo. Para Irak, el oleoducto también le permitiría aumentar su capacidad de exportación sin depender únicamente de las terminales del golfo.
El acuerdo llega en un momento en que Irak busca aumentar su producción de petróleo y sus ingresos. El país es el segundo mayor productor de la OPEP, pero su infraestructura de exportación ha estado bajo presión. El oleoducto Kirkuk-Baniyas proporcionaría una salida directa para el crudo de los campos de Kirkuk, que han sido subutilizados en los últimos años debido a disputas entre el gobierno federal y el Gobierno Regional del Kurdistán.
El siguiente paso será que Irak y Siria pasen del acuerdo a la ingeniería detallada y la financiación. Ninguno de los dos países ha anunciado una fecha objetivo para que el oleoducto comience a operar.



