Un alto funcionario del Banco Central Europeo aboga por un sistema permanente de deuda compartida europea. El miembro del Consejo del BCE, Patsalides, argumentó esta semana que dicho mecanismo fortalecería el euro, ayudaría a profundizar los mercados de capitales del bloque y elevaría la moneda en el escenario global como activo de reserva.
El caso de un instrumento de deuda común
Patsalides describió una instalación de deuda conjunta permanente como una herramienta estructural, no solo una respuesta a crisis. Durante la pandemia, la UE emitió deuda común a través del programa NextGenerationEU, pero fue temporal. El funcionario ahora quiere que ese modelo se convierta en un elemento fijo de la arquitectura financiera de la eurozona. La idea es que un flujo constante de bonos emitidos conjuntamente crearía un mercado profundo y líquido en el que los inversores de todo el mundo podrían confiar. Esa liquidez, a su vez, haría que el euro fuera más atractivo para que los bancos centrales y los fondos soberanos lo mantengan en sus reservas.
Por qué los mercados de capitales necesitan una base más profunda
El impulso también se relaciona con el proyecto de larga data de construir una verdadera unión de mercados de capitales en Europa. Actualmente, los mercados de capitales de la eurozona están fragmentados. Cada país emite su propia deuda, con diferentes calificaciones crediticias y rendimientos. Eso dificulta que un mercado europeo único pueda competir con Estados Unidos. Patsalides ve un instrumento de deuda conjunta permanente como una forma de crear un activo libre de riesgo común, similar a los bonos del Tesoro estadounidense. Sin ese ancla, los mercados de capitales del bloque luchan por alcanzar la profundidad y uniformidad que exigen los inversores globales.
Elevando el papel global del euro
Más allá de los mecanismos internos del mercado, la propuesta tiene una dimensión geopolítica. El euro es la segunda moneda de reserva más utilizada, pero aún está muy por detrás del dólar. Patsalides argumentó que un mecanismo de deuda conjunta permanente señalizaría el compromiso a largo plazo de la UE con la coordinación fiscal y la estabilidad. Esa señal importa. Los bancos centrales y los inversores internacionales buscan fiabilidad y previsibilidad al elegir dónde aparcar sus reservas. Un suministro constante de bonos de alta calidad denominados en euros les daría más razones para abandonar el dólar.
Las declaraciones del funcionario del BCE se producen mientras la eurozona debate cómo financiar prioridades compartidas como la defensa, la independencia energética y la acción climática. Durante el último año, la Comisión Europea ha planteado ideas para nuevos préstamos comunes para financiar esos objetivos. Patsalides está diciendo efectivamente que los préstamos fragmentados no son suficientes: el bloque necesita un marco permanente.
La propuesta está lejos de ser un hecho consumado. Requeriría la aprobación unánime de los estados miembros de la UE, muchos de los cuales siguen siendo reacios a mutualizar la deuda. Países como Alemania y los Países Bajos se han opuesto históricamente a los préstamos conjuntos permanentes, argumentando que podrían recompensar el despilfarro fiscal. El impulso de Patsalides reaviva ese debate sin ofrecer un camino claro hacia el consenso. Por ahora, el miembro del Consejo del BCE sigue abogando, y la cuestión de si Europa está preparada para una deuda conjunta permanente sigue abierta.




