La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha advertido que las stablecoins de gran tamaño, como Tether y USDC, podrían desestabilizar los mercados financieros, e instó a los reguladores a prestar mucha atención a un sector que ahora vale 310 mil millones de dólares. Sus declaraciones, realizadas durante un reciente foro del BCE, señalaron a los dos mayores tokens vinculados al dólar como posibles conductos de transmisión de tensiones durante turbulencias de mercado.
Un mercado de 310 mil millones de dólares en el punto de mira
Las stablecoins han crecido hasta dominar la economía cripto, con Tether y USDC representando la mayor parte del mercado. Estos tokens están diseñados para mantener una paridad uno a uno con una moneda fiduciaria, generalmente el dólar estadounidense, mediante la tenencia de reservas en activos tradicionales como bonos del Tesoro, papel comercial o equivalentes de efectivo. Pero Lagarde argumentó que solo su tamaño las convierte en una preocupación sistémica. “Cuando una stablecoin alcanza la escala de Tether o USDC, su estabilidad se convierte en un asunto de estabilidad financiera”, afirmó.
La cifra de 310 mil millones de dólares abarca todas las stablecoins a nivel mundial. Eso es mayor que la capitalización de mercado de muchas bolsas de valores nacionales. Las dos mayores, Tether (USDT) y USD Coin (USDC), representan juntas aproximadamente el 80 % de ese total, según datos del sector citados en su presentación.
Cómo las stablecoins podrían transmitir tensiones
La advertencia de Lagarde se centró en una vulnerabilidad específica: el riesgo de que una avalancha repentina de reembolsos de stablecoins pueda forzar ventas forzadas de los activos subyacentes. Durante períodos de pánico —como una crisis crediticia o un colapso cripto— los tenedores podrían deshacerse de todos los tokens a la vez. Para cumplir con los reembolsos, los emisores tendrían que liquidar grandes partes de sus carteras de reservas, lo que podría hundir los precios en los mercados de bonos del Tesoro o de papel comercial.
“La tensión no se queda dentro de las criptomonedas”, dijo Lagarde. “Se transmite a la economía real a través de los mismos activos que respaldan estas monedas”. Señaló el colapso de la stablecoin algorítmica de TerraUSD en mayo de 2022 como un ejemplo aleccionador, aunque señaló que Tether y USDC son diferentes porque afirman tener reservas reales. Aun así, cuestionó si esas reservas serían suficientes en una venta coordinada. “No sabemos qué tan profunda es la liquidez hasta que la ponemos a prueba”, agregó.
Persisten las brechas regulatorias
A pesar de años de debate, ningún marco global regula completamente las stablecoins. El Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) de la Unión Europea, que entrará en pleno vigor en 2025, impone requisitos de reservas y transparencia. Pero Lagarde admitió que la aplicación sigue siendo desigual. “Tenemos las herramientas en Europa, pero el mercado es global”, dijo. “Una stablecoin emitida en una jurisdicción puede estresar un mercado de bonos del Tesoro en otra”.
La presidenta del BCE no llegó a pedir una prohibición total. En cambio, instó a los reguladores a tratar las stablecoins grandes como instituciones financieras sistémicamente importantes, sometiéndolas a colchones de capital, pruebas de resistencia y normas de divulgación similares a las aplicadas a los bancos. “Solo el tamaño justifica el escrutinio”, afirmó.
Tether y USDC han enfrentado preguntas en el pasado sobre la composición y calidad de sus reservas. Tether llegó a un acuerdo con la Fiscalía General de Nueva York en 2021 por acusaciones de haber tergiversado su respaldo. El emisor de USDC, Circle, ha buscado una licencia bancaria y publica certificaciones mensuales, pero esos informes no son auditorías completas.
Próximos pasos para los reguladores
Se espera que la Comisión Europea publique una revisión de las disposiciones sobre stablecoins de MiCA a finales de este año. Lagarde indicó que el BCE presionará por normas más estrictas sobre la divulgación de reservas y los derechos de reembolso. Mientras tanto, la Junta de Estabilidad Financiera está trabajando en directrices internacionales para la supervisión de stablecoins, que deben finalizarse a finales de 2024.
Si esas medidas satisfarán las preocupaciones de Lagarde —o si el mercado continuará creciendo más rápido que las normas— sigue siendo una pregunta abierta.




